El programa PMTO busca abordar un problema crítico y persistente: el desarrollo de problemas conductuales y emocionales en niños, niñas y adolescentes (NNA), los cuales tienen un impacto directo en sus trayectorias educativas y bienestar general. Estas dificultades afectan la convivencia familiar y escolar, y se asocian a bajo rendimiento académico, relaciones conflictivas, inasistencia, deserción escolar y, a largo plazo, riesgos como depresión, consumo de sustancias y conductas delictivas.
Estudios indican que cerca del 30% de los NNA preescolares presenta alteraciones conductuales (Gómez et al., 2014), y la prevalencia psiquiátrica en la infancia alcanza el 38% (MINSAL, 2017), siendo mayor entre los 4 y 11 años. Tras la pandemia, estas cifras se han agravado (MINEDUC, 2023; Larraguibel et al., 2021).
El entorno familiar cumple un rol clave en el origen y mantención de estos problemas. Prácticas como la disciplina inconsistente, el estrés parental y la expresión emocional negativa afectan la regulación emocional infantil. Las interacciones coercitivas y el uso de disciplina violenta son factores de riesgo significativos. En Chile, el 62,5% de los cuidadores ha utilizado disciplina violenta y el 61,5% de quienes la recibieron la validan, reflejando una normalización de la violencia en la crianza (UNICEF, 2020; 2021).
La evidencia muestra que entre el 50% y 60% de los niños con conductas problemáticas en la infancia continúan manifestándolas durante la escolaridad. Esto afecta su bienestar, aprendizaje y oportunidades futuras.
PMTO actúa tempranamente para reducir estas conductas de riesgo, promoviendo habilidades parentales positivas como la disciplina efectiva, el monitoreo y la comunicación activa, con el fin de mejorar la dinámica familiar y prevenir consecuencias negativas a lo largo del desarrollo del niño o niña.
El programa Parentalidad que Motiva con Ternura y Optimismo (PMTO), impulsado por la Fundación San Carlos de Maipo, busca fortalecer las habilidades parentales de madres, padres y cuidadores de niños y niñas entre 4 y 12 años. Su propósito es promover entornos familiares que favorezcan el desarrollo emocional, conductual y educativo de niños, niñas y adolescentes, reduciendo factores de riesgo y potenciando factores protectores desde el hogar.
La intervención se estructura en torno a tres componentes principales:
PMTO se implementa en tres ciclos anuales, con acompañamiento técnico continuo, supervisión clínica, monitoreo de asistencia y evaluación de resultados. Se utilizan estándares internacionales de fidelidad de implementación (FIMP), grabaciones de sesiones y revisión metodológica con los desarrolladores del modelo.
Los resultados esperados incluyen la mejora sostenida de habilidades parentales, la reducción del uso de estrategias coercitivas, y un impacto positivo en la conducta y bienestar emocional de niños y niñas.
Además, se promueve la autogestión y sostenibilidad institucional mediante plataformas de seguimiento, formación de nuevos facilitadores y fortalecimiento de redes locales.
PMTO se adapta a diversos contextos (presencial y online), y se ha consolidado como una estrategia efectiva para prevenir problemáticas de desarrollo infantil desde una perspectiva familiar e integral.
El programa PMTO (Parent Management Training – Oregon Model) se sustenta en un sólido cuerpo de evidencia internacional que respalda a las intervenciones de entrenamiento parental como el estándar más efectivo para prevenir y tratar problemas conductuales y emocionales en niños, niñas y adolescentes (NNA) (Buchanan-Pascall et al., 2018). Además, estas intervenciones han demostrado promover el bienestar, la salud mental y el rendimiento escolar (Havighurst et al., 2022).
PMTO ha sido evaluado en países como Noruega, Islandia, México y Estados Unidos, con resultados consistentes en la mejora de habilidades parentales y el ajuste emocional y conductual de NNA (Ogden & Hagen, 2008; Sigmarsdottir et al., 2015; Amador et al., 2020; Holtrop et al., 2023). Metaanálisis y revisiones sistemáticas confirman su efectividad en diversos contextos (Cai et al., 2022).
El modelo se basa en el aprendizaje social y la teoría de la coerción, que explican cómo los cuidadores, a través de interacciones negativas o coercitivas, pueden reforzar sin querer conductas problemáticas. PMTO interviene reemplazando estos patrones por prácticas de crianza positiva, generando cambios sostenidos en la dinámica familiar y reduciendo conductas disruptivas (Patterson et al., 2010).
Cuenta con las certificaciones más altas de evidencia científica: Nivel 1 en el California Evidence-Based Clearinghouse for Child Welfare y Modelo+ en Blueprints for Healthy Youth Development, que reconocen su solidez metodológica, impacto probado, evaluaciones independientes y capacidad de escalamiento.
En Chile, su implementación piloto con 480 familias mostró resultados positivos, confirmados posteriormente por evaluaciones pre y post en nuevas cohortes (Parra-Cardona et al., 2023). Además, fue certificado nacionalmente por el Banco de Programas Mi Brújula, validando la calidad de su diseño, implementación y fidelidad.
La eficacia del programa PMTO (Parent Management Training – Oregon Model) ha sido respaldada por múltiples estudios controlados y aleatorizados, incluyendo un seguimiento longitudinal de nueve años (Forgatch & Kjøbli, 2016). Las evaluaciones muestran efectos positivos tanto en resultados intermedios, como prácticas parentales, como en resultados finales, asociados al bienestar infantil.
Entre los principales efectos documentados se encuentran: mejoras sostenidas en prácticas de crianza positiva, disminución del uso de crianza coercitiva y reducción del refuerzo negativo. A nivel de niños, se ha reportado una disminución significativa en problemas conductuales, síntomas internalizantes y externalizantes, y una mejora en habilidades sociales y desempeño escolar. Además, el programa se ha asociado a reducción de la desobediencia infantil, menor socialización problemática con pares, y postergación de conductas de riesgo como el primer arresto. También se han observado beneficios para las madres, incluyendo reducción de síntomas depresivos y mejoras en su situación socioeconómica (Forgatch & DeGarmo, 2007).
En términos de tamaño del efecto, los estudios internacionales reportan resultados pequeños a moderados, con valores de d entre 0.09 y 0.54, y un efecto promedio estimado en d = 0.20, según el metaanálisis de Blueprints.
A nivel nacional, un estudio cuasi experimental en Chile (Parra-Cardona et al., 2023) mostró mejoras significativas en involucramiento parental, desarrollo de habilidades, cohesión familiar y adaptabilidad, con tamaños de efecto pequeños a grandes (η² entre 0.02 y 0.15). También se observaron reducciones en disciplina coercitiva, síntomas emocionales y mejoras en la resolución de conflictos familiares. Estas mejoras se han mantenido en evaluaciones pre y post intervención posteriores, reforzando la efectividad sostenida del programa en el contexto local.