Una alianza público-privada para mejorar los aprendizajes

A Convivir se Aprende (ACSA)

Mineduc

Educación Parvularia, Educación Básica Primer Ciclo, Educación Básica Segundo Ciclo, Educación Media I y II Medio, Educación Media III y IV Medio HC, Educación Media III y IV Medio TP

Tras el retorno presencial a clases en 2022, las escuelas chilenas enfrentaron un aumento significativo de situaciones de violencia escolar, expresadas en agresiones físicas, verbales y sexuales. Este fenómeno expuso la fragilidad de los vínculos al interior de las comunidades educativas y la necesidad de reconstruir las dinámicas de convivencia en un contexto profundamente afectado por la pandemia de COVID-19. La interrupción prolongada de la presencialidad no solo deterioró las habilidades socioemocionales de niños, niñas y adolescentes, sino que también intensificó síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad, problemas de sueño y desmotivación, con mayor impacto en jóvenes y grupos vulnerables.

Simultáneamente, docentes y equipos directivos experimentaron altos niveles de estrés, sobrecarga laboral y malestar psicológico, con un aumento significativo de licencias médicas, especialmente entre mujeres, docentes con menor experiencia y quienes trabajan en contextos de alta vulnerabilidad. Estos desafíos han profundizado las tensiones al interior de los establecimientos, afectando tanto el bienestar como las condiciones para la enseñanza y el aprendizaje.

Frente a este escenario, se requiere una respuesta sistémica e intersectorial que fortalezca la convivencia escolar como un eje clave de la calidad educativa. El enfoque de “Escuela Total” propone un modelo de gestión con tres niveles de acción articulada: promoción y prevención para toda la comunidad, apoyo focalizado a grupos específicos y atención especializada individual. Este enfoque busca impulsar un cambio cultural sostenido en el tiempo, que fortalezca la participación, el bienestar y el desarrollo integral de todos los actores del sistema educativo.

El programa A Convivir se Aprende, del Ministerio de Educación, busca fortalecer la convivencia escolar y el bienestar socioemocional en establecimientos que reciben subvención del Estado, priorizando comunas con altos niveles de vulnerabilidad o situaciones críticas. Se implementa durante dos años por comuna, organizándose en una fase inicial de diagnóstico participativo y una fase de continuidad donde se profundiza en estrategias identificadas por las comunidades educativas.

La iniciativa se estructura en tres componentes articulados: 1) Redes territoriales, que promueven el trabajo colaborativo entre escuelas de una misma comuna para compartir diagnósticos y estrategias; 2) Acompañamiento focalizado, destinado a establecimientos que requieren apoyo intensivo mediante sesiones técnicas personalizadas; y 3) Formación, que ofrece jornadas y talleres para docentes, equipos de convivencia y profesionales psicosociales, sobre temáticas como resolución pacífica de conflictos, salud mental escolar, y participación democrática.

Su ejecución se realiza mediante convenios con universidades, en coordinación con las Secretarías Regionales Ministeriales y los Departamentos Provinciales de Educación, en articulación con sostenedores y comunidades locales. El programa establece un modelo de gestión intersectorial y territorial, con sistemas de monitoreo, reportes técnicos y espacios de coordinación macrozonal.

Durante 2024, se implementó en 149 comunas, alcanzando más de 1.768 comunidades educativas, de las cuales 423 recibieron acompañamiento focalizado. Para 2025 se proyecta la cobertura en 120 comunas. “A Convivir se Aprende” busca consolidar la convivencia como eje formativo transversal, integrándola a la cultura escolar mediante un enfoque de Escuela Total Multinivel.

El programa A Convivir se Aprende se sustenta en una base sólida de evidencia nacional e internacional que valida su enfoque conceptual, componentes estratégicos y lógica de intervención. Su eje central es el Modelo Escuela Total Multinivel (ETM), basado en enfoques sistémicos whole-school reconocidos en la literatura global (Gaffney et al., 2021; Bradshaw et al., 2021), los cuales han demostrado ser más efectivos que las intervenciones aisladas, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad.

El componente de redes territoriales se inspira en experiencias latinoamericanas de redes de mejora escolar, las que han generado impactos positivos en colaboración docente, liderazgo distribuido y mejora de prácticas educativas (Ahumada et al., 2020; Pino-Yancovic y Herrera, 2023). Estas redes se consolidan como comunidades de aprendizaje que fortalecen la capacidad organizacional y la sostenibilidad de los cambios.

El acompañamiento focalizado se fundamenta en metodologías como “amigos críticos” y análisis de incidentes críticos (Evans, 2014; Monereo, 2023), las cuales promueven el desarrollo profesional situado, la reflexión colectiva y la transformación de la cultura organizacional.

Asimismo, el diseño del programa está alineado con la actualización de la Política Nacional de Convivencia Escolar (MINEDUC, 2022), la cual incorpora recomendaciones del Consejo Asesor en Convivencia, Bienestar y Salud Mental, y se articula con estudios recientes sobre los efectos de la pandemia en la salud mental de estudiantes y docentes (Berger et al., 2022; Cancino et al., 2021).

Finalmente, su Teoría de Cambio fue elaborada colaborativamente por una mesa técnica interuniversitaria, integrando evidencia conceptual y empírica, y cumpliendo con estándares internacionales de diseño evaluativo (Dhillon & Vaca, 2018; Breuer et al., 2016), lo que garantiza coherencia interna y claridad respecto a los mecanismos de cambio esperados.

El programa A Convivir se Aprende ha generado impactos positivos en variables de resultado intermedio, destacando la mejora de la convivencia escolar, el fortalecimiento de capacidades profesionales y la creación de redes colaborativas sostenibles. Las evaluaciones realizadas en 2023 y 2024 revelan que más del 80% de los encuestados consideran relevantes para sus comunidades los componentes de redes territoriales, jornadas formativas y acompañamiento focalizado.

Entre los cambios institucionales más reportados se incluyen: mejoras en las prácticas de gestión de la convivencia, incorporación del enfoque Escuela Total Multinivel en la planificación institucional, reconocimiento de recursos organizacionales para enfrentar crisis, y fortalecimiento de redes de colaboración interescuela con visión de continuidad. A nivel profesional, los equipos educativos perciben un incremento en su conocimiento, herramientas de gestión y capacidad para abordar la convivencia desde un enfoque pedagógico.

La percepción positiva hacia los profesionales del programa es transversal, valorándose su experticia, trato cercano y compromiso técnico. Estos resultados son respaldados por un estudio publicado en Frontiers in Psychology (Rojas-Andrade et al., 2024), que muestra mejoras significativas en indicadores de adoptabilidad tras la implementación: aceptabilidad (de 4.35 a 4.46), apropiabilidad (de 4.31 a 4.40) y factibilidad (de 4.12 a 4.26), junto con una fidelidad de implementación del 85%.

Estos hallazgos evidencian cambios institucionales concretos que favorecen una gestión integral y pedagógica de la convivencia escolar. No obstante, la sostenibilidad de estos logros exige continuidad en el acompañamiento técnico y financiamiento al menos por un ciclo de cuatro años. A partir de la evaluación cualitativa reciente, el programa ajustó su diseño para las cohortes 2023–2025, reafirmando su compromiso con una mejora continua y contextualizada.

Tipo de institución ejecutora:

Organismo público

Inicio de implementación:

2022

Alcance y cobertura desde el 2023 al 2025:

Entre 2023 y 2025, A Convivir se Aprende ha sido implementado en 156 comunas, beneficiando a más de 2.795 establecimientos subvencionados, con una matrícula potencial superior a 1 millones de estudiantes.

Evaluaciones realizadas:

Evaluación de procesos o de implementación, Evaluación de resultados

Contacto:

Ficha de la Iniciativa:

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