Una alianza público-privada para mejorar los aprendizajes

Crecer Jugando

Fundación Infancia Primero

Educación Parvularia

La iniciativa Crecer Jugando aborda el bajo nivel de desarrollo infantil integral en contextos de vulnerabilidad, una problemática que tiene profundas implicancias individuales y sociales. Diversos estudios coinciden en que la primera infancia —desde la concepción hasta el ingreso a la educación escolar— representa una ventana crítica para el desarrollo cerebral, la adquisición de habilidades y la construcción de trayectorias de vida saludables. Sin embargo, millones de niños y niñas a nivel mundial viven en condiciones de pobreza extrema, lo que compromete severamente su potencial de desarrollo.

La pobreza influye negativamente en múltiples dimensiones del desarrollo infantil, afectando desde la salud física hasta el bienestar emocional y cognitivo. Uno de los mecanismos más documentados es el estrés crónico, tanto en los niños como en sus cuidadores, que puede alterar el desarrollo cerebral y limitar las capacidades parentales para ofrecer un entorno seguro, afectivo y estimulante. Estas condiciones perpetúan la desigualdad y reproducen ciclos intergeneracionales de pobreza.

En este contexto, la evidencia muestra que las intervenciones tempranas que fortalecen las habilidades parentales y promueven una crianza receptiva y estimulante tienen un efecto significativo en mitigar estos riesgos. Apoyar a las familias durante los primeros años de vida con herramientas y espacios de interacción adecuados puede mejorar de forma tangible los resultados de desarrollo en la niñez.

Crecer Jugando responde a esta urgencia generando condiciones para el desarrollo integral a través del juego, la estimulación temprana y el fortalecimiento de vínculos entre cuidadores y niños/as, especialmente en comunidades donde estas oportunidades son escasas.

Crecer Jugando es un programa de intervención temprana de Fundación Infancia Primero que busca fortalecer la interacción entre cuidadores y niños/as de 0 a 4 años para favorecer el desarrollo infantil integral. Su objetivo central es mejorar el vínculo cuidador-niño mediante el fortalecimiento de habilidades parentales y el fomento de actividades interactivas como el juego, el canto y la lectura.

El modelo de intervención contempla 10 sesiones grupales semanales de 90 minutos, organizadas en tres momentos: juego libre, círculo de cantos y cuentos, y conversación colectiva. Las sesiones se realizan de forma online o de manera presencial en espacios acondicionados especialmente para promover un ambiente de contención, exploración y aprendizaje. Además, se complementan con un foro digital a través de Whatt donde las familias reciben materiales, se comunican entre sí y con los equipos facilitadores.

La implementación se realiza en alianza con municipios que cumplen las condiciones necesarias para la implementación (financiamiento, espacio físico, equipos disponibles). Los equipos municipales son certificados por la Fundación tras un proceso de formación y supervisión, lo que garantiza la calidad y fidelidad del programa. La intervención es registrada en una plataforma digital de gestión monitoreo y es acompañada por supervisores de la Fundación que realizan seguimiento técnico, reuniones periódicas y visitas a terreno.

Los resultados esperados incluyen el fortalecimiento de las competencias parentales, el aumento de la interacción positiva entre cuidadores y niños/as, y el desarrollo de habilidades cognitivas, socioemocionales y de lenguaje en la primera infancia. También se observan efectos secundarios como la reducción del estrés parental y el fortalecimiento de redes de apoyo entre cuidadores.

En suma, Crecer Jugando es una propuesta integral de apoyo a la crianza en contextos vulnerables, basada en evidencia, con foco en el vínculo temprano y en la promoción de entornos sensibles y estimulantes.

El diseño del programa Crecer Jugando se basa en una sólida evidencia internacional y nacional que respalda el impacto positivo del juego y del vínculo temprano en el desarrollo infantil integral. Desde las neurociencias, se ha demostrado que el cerebro posee una alta plasticidad durante los primeros años de vida, y que las experiencias tempranas, particularmente aquellas que involucran interacciones afectuosas y juego sensible, moldean la arquitectura cerebral e inciden de forma significativa en el desarrollo cognitivo, emocional, social y del lenguaje (Siegel & Hartzell, 2003; UNICEF, 2017).

La teoría del apego (Bowlby, 1969) también sustenta el enfoque del programa, al señalar que las relaciones seguras y responsivas entre cuidadores y niños son clave para un desarrollo saludable. El juego sensible, promovido en Crecer Jugando, es un medio efectivo para fortalecer este tipo de vínculo.

En el plano nacional, la propia Fundación Infancia Primero ha realizado evaluaciones internas que validan la teoría del programa y reportan efectos positivos en la calidad de la interacción adulto-niño y en la reducción del estrés parental. La evaluación de impacto concluida recientemente muestra resultados robustos de los efectos de la intervención en la disminución del estrés parental, la mejora de las habilidades parentales y del vínculo cuidador niño/a, la mejora en el área socioemocional del desarrollo infantil y aumento de las interacciones positivas entre el niño y su cuidador.

El diseño del programa también encuentra respaldo en experiencias similares, como la evaluación del programa Nadie es Perfecto, implementado en Chile con apoyo del Banco Mundial, que demostró la efectividad de intervenciones tempranas y experienciales en el fortalecimiento de competencias parentales y en la reducción de desigualdades en el desarrollo infantil (Banco Mundial, 2017).

Finalmente, a nivel global, distintas iniciativas han validado el principio fundamental de que la interacción positiva entre cuidadores y niños/as pequeños es un factor clave para promover un desarrollo saludable y sostenible, confirmando así la lógica central de Crecer Jugando.

Las evaluaciones realizadas al programa Crecer Jugando han demostrado una implementación fiel al diseño original, con una adecuada capacitación y transferencia metodológica a los equipos ejecutores. A través de escalas de evaluación desarrolladas por la propia Fundación Infancia Primero —validadas por su confiabilidad y pertinencia—, se han medido consistentemente los efectos de la intervención sobre variables clave de resultados intermedios y secundarios.

Los datos obtenidos a partir de encuestas aplicadas antes y después de la intervención muestran aumentos estadísticamente significativos en tres dimensiones: frecuencia de interacciones positivas entre cuidadores y niños/as, percepción de apoyo social, y habilidades parentales asociadas al buen trato.

En cuanto a las interacciones, se observa un incremento en actividades compartidas como leer, cantar, jugar y conversar, lo que evidencia una mejora en la calidad del tiempo compartido. En relación con las habilidades parentales, los cuidadores reportan una mayor capacidad para comprender las necesidades de sus hijos/as, responder de forma sensible ante errores o manifestaciones emocionales, y manejar situaciones desafiantes con mayor efectividad. Asimismo, se identificó un aumento en la percepción de apoyo social: los cuidadores declaran mayor confianza para solicitar consejo y ayuda en situaciones de estrés asociadas a la crianza.

La evaluación de impacto realizada durante el 2024 por FOCUS en alianza con SUMMA permitió constatar resultados robustos de los efectos de la intervención en los participantes en la disminución del estrés parental, la mejora de las habilidades parentales y del vínculo cuidador niño/a, mejora en el desarrollo socioemocional de niños y niñas y un aumento de las interacciones positivas entre el niño y su cuidador. Reforzando la efectividad del programa como una estrategia válida y pertinente para fortalecer el desarrollo infantil temprano en contextos de vulnerabilidad. Estos resultados avalan tanto la teoría del cambio del programa como su potencial de escalabilidad e implementación en distintos territorios del país.

Tipo de institución ejecutora:

Organización de la sociedad civil

Focos:

Inicio de implementación:

2015

Alcance y cobertura desde el 2023 al 2025:

Entre 2023 y 2025, Crecer Jugando ha alcanzado 27 comunas en 10 regiones, beneficiando a 11.200 personas. Para 2025 se proyecta la apertura de 31 nuevos espacios en jardines, Cesfam y comunidades.

Evaluaciones realizadas:

Evaluación de diseño, Evaluación de satisfacción, Evaluación de procesos o de implementación, Evaluación de resultados, Evaluación de impacto experimental o cuasi-experimental

Contacto:

Magdalena Mongillo, Directora Social Fundación Infancia Primero: mmongillo@infanciaprimero.org

Ficha de la Iniciativa:

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Chile enfrenta desafíos importantes en aprendizajes clave. No basta con invertir más: hay que invertir mejor, con evidencia y colaboración.