Primero Lee busca abordar el persistente y crítico problema de los bajos niveles de comprensión lectora en estudiantes de escuelas públicas y particulares subvencionadas, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad. Según los resultados del SIMCE 2022 en lectura para 4° básico, el 60% del total de estudiantes presentó un nivel de aprendizaje insuficiente o elemental, cifra que se eleva al 75% en el grupo socioeconómico bajo. Si bien los resultados de 2024 muestran una leve mejora, el 53% de los estudiantes aún no logra los niveles esperados, lo que revela una problemática estructural que afecta principalmente a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.
Entre las causas identificadas está la insuficiente preparación inicial y contínua de los futuros docentes en la enseñanza del lenguaje. Solo un 58% de los estudiantes de pedagogía en programas regulares logra responder correctamente en la prueba de conocimientos disciplinarios y didácticos en lenguaje (CPEIP, 2021), lo que refleja una brecha formativa crítica. Esta situación se agrava en contextos vulnerables, donde los desafíos son mayores.
Además, el bajo nivel de comprensión lectora en la población adulta —más del 50% según la Evaluación PIAAC 2024— limita las posibilidades de las familias para apoyar el proceso lector de sus hijos, reforzando así las desigualdades educativas desde edades tempranas.
Las consecuencias de esta realidad son profundas: dificultan el aprendizaje transversal, afectan la autoestima académica y reducen las oportunidades de movilidad social. Abordar esta problemática desde los primeros años escolares es urgente y fundamental para garantizar trayectorias educativas exitosas y más equitativas.
Primero LEE es una iniciativa de Fundación Educacional Crecer con Todos que busca mejorar tempranamente los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectoescritura en establecimientos con un alto índice de vulnerabilidad. Su enfoque sistémico apunta a reducir brechas estructurales del sistema educativo fortaleciendo tanto el rol docente como el liderazgo pedagógico institucional.
El programa persigue como resultado final el desarrollo de habilidades de lectura y escritura comprensiva en estudiantes desde NT1 a 4° básico, así como su motivación por leer y escribir. Para lograrlo, busca transformar la cultura pedagógica de los establecimientos, promoviendo prácticas docentes efectivas y decisiones pedagógicas informadas.
La intervención se organiza en cuatro componentes:
El programa es acompañado por procesos de soporte clave en gestión de personas, gestión financiera, contratación con establecimientos y gestión de materiales, asegurando una operación eficiente y alineada con las metas pedagógicas. Esta estructura integral permite una implementación de calidad, con foco en la sostenibilidad de los aprendizajes a largo plazo.
El diseño del programa Primero LEE se basa en el modelo internacional Effective Core Reading Programs (ECRP), un enfoque estructurado y validado en Estados Unidos que ha mostrado altos niveles de efectividad, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad escolar. Este modelo integra de manera sistemática y explícita los componentes esenciales para la adquisición de la lectura y el desarrollo de la comprensión lectora.
El enfoque ECRP está respaldado por evidencia científica sólida, como el informe Foundational Skills to Support Reading for Understanding (Foorman et al., 2016), publicado por el Institute of Education Sciences (IES), que destaca los efectos positivos y sostenidos de la enseñanza sistemática de habilidades fundamentales en los primeros años escolares. Además, el What Works Clearinghouse ha documentado mejoras significativas en el aprendizaje de estudiantes en situación de pobreza o con rezago lector, cuando se implementan programas estructurados como este.
El modelo se apoya en tres marcos conceptuales clave:
ECRP proporciona directrices claras sobre qué enseñar, cómo hacerlo y en qué secuencia, incluyendo evaluaciones continuas, materiales estandarizados y formación docente. Primero LEE adapta este enfoque al contexto chileno, integrando estos fundamentos teóricos en un modelo contextualizado que busca reducir brechas de aprendizaje desde los primeros años de escolaridad.
El programa Primero LEE ha demostrado impactos significativos en variables de resultados intermedios y finales, tanto en el desarrollo de habilidades lectoras como en el fortalecimiento del vínculo de los estudiantes con la lectura.
Una de las evaluaciones más relevantes es el estudio cuasi-experimental de Contreras y Cruzat (2018), aplicado en 40 escuelas municipales, que evidenció un impacto de 0,4 desviaciones estándar (D.E.) en comprensión lectora y producción de texto al primer año de implementación, y de 0,37 D.E. al segundo. Además, se observaron mejoras sustantivas en el gusto por la lectura, promoviendo una relación positiva y sostenida con esta práctica cultural.
Escalona (2024) reportó aumentos promedio en SIMCE de Lenguaje en 4° básico de 4,90 puntos el primer año y 5,67 puntos el segundo, equivalentes a 0,24 y 0,28 D.E., respectivamente.
Adicionalmente, el programa fue evaluado con la prueba DIALECT, obteniendo tamaños de efecto de 0,9 (2023) y 0,8 (2024), considerados grandes. En comunas como Puente Alto, el impacto alcanzó 0,96, y en Ñuñoa, Maipú y Lo Espejo, 1,2.
Una evaluación piloto en 3° básico evidenció un impacto de 0,15 D.E. en la dimensión “Reflexionar”, una de las habilidades más complejas del currículum nacional, lo que demuestra el valor agregado del programa en el desarrollo de competencias cognitivas superiores.
Desde la percepción de los actores escolares, Primero LEE ha sido altamente valorado: en 2022, el 94% de los equipos directivos y el 91% de los docentes lo consideraron un aporte relevante. En 2024, estas valoraciones se mantuvieron altas (promedios de 4,5 y 4,6), destacando su estructura, materiales, acompañamiento pedagógico y capacidad para generar mejoras sostenibles en el aprendizaje lector y la motivación estudiantil.