En conjunto, los datos del Mapeo de Iniciativas 2025 de Sumar Saberes muestran una brecha en la cantidad de iniciativas orientadas a mejorar este foco. Esta situación se vuelve especialmente relevante al considerar que los resultados del SIMCE en Matemática siguen evidenciando altos porcentajes de estudiantes en nivel insuficiente y diferencias de género a favor de los hombres.
La última medición SIMCE arrojó que siguen existiendo altos porcentajes de desempeño insuficiente en Matemática y brecha de género en favor de los hombres. En 4° básico un 36% de estudiantes se encuentra en nivel insuficiente en Matemática (frente a 27% en Lectura); por otro lado, existe una brecha de género de 15 puntos a favor de los hombres. En II medio, aunque el sistema recupera niveles prepandemia, Matemática sigue concentrando alertas, ya que el nivel insuficiente alcanzó el 48%.
Al analizar el Mapeo de Iniciativas 2025 de Sumar Saberes, aparece una señal relevante que da cuenta del énfasis que ha tenido este foco en el país. Aunque Chile posee una diversidad de iniciativas para apoyar la mejora educativa, solo una fracción acotada está orientada a matemática y pensamiento científico.
Solo 15% de las 133 iniciativas identificadas se enfocan en matemática y pensamiento científico, muy por debajo de los aprendizajes socioemocionales (34%) y también por debajo de lectura, escritura y comunicación (23%), lo que sugiere una menor intensidad de respuesta del ecosistema frente a un área donde los resultados muestran hoy mayores alertas.
Asimismo, la respuesta en matemática del ecosistema parece llegar más tarde en la trayectoria escolar. A diferencia de lectoescritura, que concentra una parte importante de sus iniciativas en educación parvularia y básica, el foco de matemática se concentra sobre todo en educación básica y media. En términos comparativos, 47% de las iniciativas de lectoescritura aborda educación parvularia, mientras que en matemáticas lo hace solo un 25%.
Y aunque las iniciativas de matemática destacan por un alto nivel de diseño basado en evidencia autorreportado (95%, por sobre el 83% general), eso no se traduce con la misma fuerza en evidencia acumulada sobre sus efectos. Solo 15% de estas iniciativas reporta evaluaciones de impacto, frente a 30% en lectoescritura. Además, solo 20% declara contar con evidencia clara de resultados, frente a 30% en lectura. En otras palabras, el ecosistema de matemáticas parece mostrar buenas bases de diseño, pero una menor consolidación en términos de validación de resultados e impacto.
En este contexto, algunas iniciativas comienzan a mostrar caminos posibles para fortalecer este ámbito. Dos de ellas fueron evaluadas con el Instrumento de Medición de Escalabilidad de Sumar Saberes: Eduten Finland Math, que promueve el aprendizaje matemático a través de ejercitación gamificada, analítica en tiempo real y estrategias de motivación sostenida; y el Programa de Indagación Científica para la Educación en Ciencias, que promueve una visión articulada del aprendizaje científico, abordando la trayectoria educativa de los estudiantes con una mirada integral y contextualizada.
“Es indispensable que el Ministerio de Educación, las universidades, centros de investigación y sociedad civil se articulen con sentido de urgencia, con el objetivo de diseñar una agenda de trabajo para innovar en estrategias de formación continua e inicial, a nivel nacional y en los territorios”, señala el director del CIAE, Juan Pablo Valenzuela. Agrega que esta colaboración debiese derivar en el desarrollo de “acciones que sean monitoreadas y evaluadas sistemáticamente, de forma de aprender rápidamente a reducir las brechas en los aprendizajes y sobre aquellas estrategias efectivas de enseñanza de los profesores a cargo de la disciplina”.
El desafío no es menor: se trata de alinear esfuerzos, fortalecer lo que ya existe y generar nuevas iniciativas que permitan responder desde los primeros niveles educativos a uno de los principales nudos críticos de los aprendizajes en nuestro país.



