El principal problema que aborda Conectado Aprendo es el rezago escolar, entendido como la brecha entre lo que los estudiantes deberían haber aprendido en un determinado nivel y lo que efectivamente han aprendido. Este fenómeno refleja inequidades estructurales en el sistema educativo y genera oportunidades desiguales de desarrollo y aprendizaje. El aprendizaje es acumulativo, por lo que las brechas iniciales se amplifican con el tiempo. A pesar de avances postpandemia, en Chile el rezago persiste: según el SIMCE 2025, un 37% de los estudiantes de 6° básico no logra las habilidades mínimas en lectura, y más del 30% presenta resultados similares en matemática en 4° y 6° básico.
El rezago escolar es multicausal. Entre sus factores se encuentran condiciones socioeconómicas adversas, baja escolaridad parental, vulnerabilidad, consumo de drogas y embarazo adolescente. También influyen factores escolares como currículums poco flexibles y limitada capacidad docente para personalizar la enseñanza, así como aspectos familiares, como bajas expectativas y escaso involucramiento.
Los factores socioemocionales —como la desmotivación, frustración, baja autoestima académica y una visión negativa del sistema escolar— agravan el problema. Este rezago no solo es causa, sino también consecuencia de inasistencia, exclusión escolar, bajo rendimiento y dificultades en el desarrollo de habilidades académicas y socioemocionales. De no abordarse, puede derivar en trayectorias marcadas por la marginalidad, precarización y limitadas oportunidades laborales o educativas. Así, el rezago escolar es un fenómeno circular que refuerza desigualdades sociales.
Conectado Aprendo se plantea como una respuesta integral, que combina acompañamiento pedagógico personalizado, desarrollo socioemocional y vínculo con la comunidad educativa, para prevenir y revertir sus efectos.
Conectado Aprendo es un programa de tutorías académicas virtuales de reforzamiento y nivelación en lenguaje y matemáticas, dirigido a estudiantes de 1° a 8° básico de establecimientos municipales y particulares subvencionados (copago cero) con rezago escolar. La intervención se centra en entregar apoyo personalizado mediante sesiones 1:1 entre un estudiante y un tutor universitario voluntario, utilizando una plataforma digital propia y una metodología basada en evidencia pedagógica y emocional.
Cada estudiante participa en 16 sesiones de tutoría, donde se trabajan aprendizajes fundamentales y habilidades socioemocionales. Las sesiones combinan ejercitación académica con espacios de mentoreo lúdico, orientados a fortalecer la motivación, la mentalidad de crecimiento y la confianza en las propias capacidades.
Los tutores son incorporados mediante alianzas formales con universidades, a través de ramos dictados en modalidad A+S (Aprendizaje más Servicio), con créditos asociados. De este modo, la formación profesional de los tutores y su quehacer académico se complementan con la experiencia práctica de las tutorías. Al semestre participan más de 1.100 tutores de diversas universidades.
Por su parte, los apoderados se integran al proceso a través de ciclos formativos, mensajería semanal y encuentros con el tutor. El equipo docente y directivo recibe reportes mensuales con resultados de diagnósticos, avance en tutorías y orientaciones pedagógicas. Esta información permite tomar decisiones informadas y complementar el trabajo en el aula.
Desde su creación, el programa ha conformado más de 10.000 duplas tutor-estudiante, alcanzando a más de 450 escuelas en 168 comunas y manteniendo representación regional cercana al 100% del país. Su enfoque integral contribuye no solo al mejoramiento académico, sino también a la disminución de brechas educativas y al fortalecimiento del vínculo entre escuela, familia y estudiantes.
La duración promedio de la intervención es de 4 a 5 meses por cohorte, con acompañamiento constante durante todo el proceso. Conectado Aprendo promueve una experiencia de aprendizaje significativa, motivadora y sostenida, que ayuda a revertir el rezago escolar y fortalecer trayectorias educativas en contextos de alta vulnerabilidad.
Existen múltiples estudios nacionales e internacionales que respaldan las tutorías como una estrategia efectiva, flexible y costo-efectiva para abordar el rezago escolar. Un metaanálisis reciente (Nickow et al., 2024) estima que las tutorías pueden mejorar el rendimiento académico en 0,29 desviaciones estándar (DE), equivalente a cerca de cuatro meses adicionales de aprendizaje. En lenguaje, se han reportado impactos positivos en comprensión lectora, vocabulario y fonética (Loeb Novicoff et al., 2024; Lindo et al., 2018).
En matemática, Deacon & Chojnacki (2023) encontraron efectos similares, además de un aumento en motivación, confianza y compromiso con la asignatura. Más allá de lo académico, las tutorías fortalecen habilidades socioemocionales clave como la motivación, identidad escolar y resiliencia (Cabezas et al., 2021; Paunesku, 2015). Estas mejoras se atribuyen al vínculo significativo que se forma entre tutor y estudiante.
Las tutorías también tienen impacto en los propios tutores, promoviendo empatía, propósito y conexión social, incluso en formatos virtuales (Eskreis-Winkler et al., 2019; Carlana & Ferrara, 2021). Según Kraft & Falken (2021), las tutorías superan en efectividad a otras intervenciones como la reducción del tamaño del curso, academias de verano o extensión horaria. Incluso con mínima capacitación y sin formación docente previa, los tutores pueden lograr impactos significativos (Lindo et al., 2018).
Además de su efectividad, destacan por su bajo costo —especialmente en modelos con tutores voluntarios— y por su escalabilidad. Robinson et al. (2021) estudiaron más de 15 programas a gran escala (500 a 7.000 estudiantes) y hallaron efectos positivos (0,25 DE), especialmente en modelos con baja proporción tutor-estudiante (1:1), como el que promueve Conectado Aprendo.
Aquí tienes el texto completamente limpio, corregido y formateado:
Conectado Aprendo ha demostrado impactos positivos en aprendizajes, motivación y participación escolar, abordando el rezago educativo desde múltiples dimensiones.
En el área de matemáticas, los estudiantes que participaron en las tutorías durante 2024 mostraron avances promedio que van desde 10,43 a 24,55 puntos según el curso, con tamaños de efecto entre 0,46 y 0,69, lo que indica una mejora significativa. En lectoescritura, los resultados en comprensión lectora reflejan avances que oscilan entre 1,34 y 2,42 puntos (en escala de 1 a 6), con tamaños de efecto de hasta 0,70 en 8° básico.
En cuanto a habilidades socioemocionales, se observó un aumento promedio ponderado del 35% en autoestima académica, 32,3% en motivación académica, 28% en involucramiento escolar y 26% en proyección académica. También se midió el impacto en mentalidad de crecimiento, donde los tamaños de efecto fueron más altos en cursos bajos (hasta 0,58 en 2° básico) y más bajos en niveles superiores.
El programa también ha comenzado a trabajar con apoderados, con más de 330 participando en ciclos formativos durante 2024. Entre quienes asistieron, más del 90% consideró útiles estas instancias para apoyar los aprendizajes de sus hijos.
Los cambios observados incluyen: implementación de tutorías personalizadas, mejora en el involucramiento estudiantil, fortalecimiento del vínculo con las familias y uso de información para la toma de decisiones pedagógicas. Estos avances intermedios se alinean con la teoría de cambio del programa, cuyo objetivo final es la mitigación del rezago escolar a nivel nacional. La iniciativa se propone como una contribución al esfuerzo colectivo por erradicar el rezago educativo, integrando monitoreo continuo y articulación con evaluaciones nacionales como SIMCE y DIA.